¿Por qué mi perro ladra a otros perros?

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Una de las consultas que recibimos habitualmente gira en torno al comportamiento que nuestro perro manifiesta en forma de ladridos cuando nos cruzamos por la calle con otros perros. Si bien es cierto que muchos lo consideran como un comportamiento meramente natural sin darle más importancia, debemos ser conscientes que podríamos estar ante una muestra de falta de socialización.

Los motivos por los que tu perro ladra a otros perros no son siempre evidentes a simple vista. Existen innumerables situaciones en las que un perro puede llegar a sentirse inseguro, y a menudo dicho sentimiento puede venir precedido por algún trauma o mala experiencia del pasado. En este punto, si has adoptado o tienes pensado adoptar un perro, resulta interesante descubrir en la medida de lo posible qué experiencias ha atravesado el perro para conocer su pasado y el por qué de su comportamiento en determinadas situaciones.

Desgraciadamente, un perro que haya sido abandonado o extraviado retendrá malas experiencias en su interior que difícilmente podremos llegar a conocer, por lo que en ocasiones nos costará comprender su comportamiento en su totalidad.

La importancia de la impronta

La etapa impronta o imprinting en perros tiene lugar entre la tercera y octava semana de vida de un cachorro y su principal finalidad es el aprendizaje que se genera en términos de filiación con su propia especie. Además, es en este espacio de tiempo cuando el perro dispone de su máxima capacidad de recepción de información, es decir, se trata de un período de alto componente de susceptibilidad mientras que el cachorro recopila información a través de la exploración sensorial y la interacción con su entorno.

En esta etapa que coloquialmente podríamos bautizar como ‘momento esponja’ por la capacidad que tienen de procesar grandes cantidades de información, cualquier experiencia del cachorro puede marcar el comportamiento del animal en su etapa adulta. Además, separar al cachorro de sus hermanos y su madre antes de concluir esta etapa podría desencadenar en graves consecuencias en materia de sociabilidad por no haber podido disfrutar del tiempo necesario para aprender a comunicarse con otros perros de manera adecuada.

El pipican, un arma de doble filo

Los parques para perros son espacios en los que podemos llevar a nuestros perros y soltarles la correa en una zona a priori segura para ellos. Se trata de una solución que está ganando auge especialmente en zonas urbanas, pero en la que debemos ser conscientes de qué tipo de perro tenemos. Si nuestro perro es más bien tímido con otros perros y el pipican al que nos dirigimos está a rebosar porque es hora punta, resulta evidente que estaríamos poniendo a nuestro perro en una situación realmente incómoda en la que podría responder con un comportamiento agresivo empezando a ladrar a otros, cuando lo que realmente estaría queriendo decir es que lo saquemos de esa situación.

Nuestra experiencia como adiestradores caninos nos dice que debemos ser cuidadosos en posibles situaciones de invasión cuando tenemos un perro un tanto inseguro. Esto no significa que nuestro perro no pueda pisar nunca el pipican, pero sí que debemos priorizar el paseo en zonas abiertas y trabajar la llamada para que cuando esté suelto en un pipican sea capaz de atendernos, dado que al fin y al cabo un pipican, más que un espacio de socialización es una zona de recreo.

Un perro tutor puede ser la salvación

En ocasiones escuchamos eso de que un cachorro debe aprender de un perro mayor que él aunque se trata de una afirmación un tanto peligrosa, dado que no todos los perros adultos disponen de un comportamiento idóneo para un cachorro, aunque para un cachorro es ideal que pueda relacionarse con perros adultos equilibrados para poder crearse una buena base en su comportamiento.

Nosotros somos firmes defensores de la figura del perro tutor, tanto para cachorros como para perros adultos con problemas de socialización, a menudo expresados en forma de ladridos. Un perro tutor es un perro sociable, equilibrado y que sabe  cómo empatizar con cualquier otro perro para comunicarse con él a través del lenguaje corporal sin necesidad de recurrir al ladrido o a formas más agresivas de marcar a otros perros.

Cuando un perro inseguro ladra a un perro tutor, por ejemplo, una de las cosas que podría suceder es que éste utilice su lenguaje corporal para indicarle que, sin responder con más ladridos e incluso dándole la espalda, no tiene intenciones de entrar en disputas, puesto que lo último que quieren los perros es desgastar sus energías en enfrentamientos con otros perros.

Aprende a manejar la correa correctamente

La correa es sencillamente una herramienta de seguridad y con ella debemos ofrecer a nuestro perro un margen adecuado de movimiento para que pueda disfrutar del paseo con cierta libertad. Por otro lado, una de las cosas que no deberíamos hacer es acortar la correa y forzar a nuestro perro a pasear junto a nosotros.

Un incorrecto manejo de la correa se transmite en el perro en una clara privación de su libertad, hecho que podría llegar a causar al animal cierta ansiedad o frustración. En algunos casos, dicha frustración podría desencadenar en ladridos hacia otros perros como forma de comunicación por lo que no deberían confundirse con un comportamiento reactivo. Todo ello a su vez impide a nuestro perro disfrutar de un paseo tranquilo en el que podría estar olfateando en lugar de dar los clásicos tirones. Para un perro que no tenga una buena experiencia con la correa, el perro podría adquirir un comportamiento inseguro que en la mayoría de ocasiones suele desembocar en ladridos no sólo hacia otros perros, sino también hacia personas, bicicletas, etc.

Entonces, ¿Qué puedo hacer si mi perro ladra a otros perros?

Teniendo siempre presente que el ladrido es la forma natural de los perros para comunicarse entre ellos y para llamar nuestra atención en infinidad de situaciones, nuestro consejo final es que debemos tratar de identificar el tipo de ladrido. A lo largo de este artículo hemos hecho especial referencia al ladrido por inseguridad o por comportamiento reactivo, y en siguientes artículos trataremos de abarcar otros motivos.

En este caso en particular debemos evitar a toda costa el castigo dado que podría provocar un aumento de su temor y ansiedad asociada a ello. En cambio, apoyándonos en un buen manejo de correa, debemos tratar de presentar a nuestro perro todo aquello que le provoca inseguridad de forma progresiva y al mismo tiempo asociarlo con un estímulo positivo como pueden ser premios comestibles o palabras de felicitación en tono moderado para no provocar sobreexcitación.

Nuestra recomendación, siempre que la situación pueda superarte, es que acudas a un educador canino quien te indicará las pautas más adecuadas para poder gestionar los ladridos de tu perro hacia otros perros.

By |2019-06-04T16:52:02+02:00abril 24th, 2019|Adiestramiento, Cachorros, De paseo, En positivo|

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