Hoy os voy a contar un pequeño secreto: una de las cosas que más me cuesta cuando hago una primera valoración es el tema del transportín

Como a la mayoría de vosotros, la primera vez que vi un transportín pensé “¡nunca encerraría a mi perra ahí!”. Tendemos a pensar que tener a nuestro perro en un transportín es quitarle vida, encerrarlo. Pero si observamos su forma de actuar, siempre, o en un elevado porcentaje, busca lugares de casa donde poder cobijarse: debajo de una mesa, de una manta, ¡incluso dentro de la bañera! Todos buscan su propio cobijo. Esto ocurre porque necesitan tener su lugar tranquilo donde saben que nadie les molesta, donde pueden descansar y tener su ‘propia habitación’. Por eso el transportín es una herramienta muy útil ya que puedes crearle su rincón con la ventaja de que, además, puede serlo en diferentes entornos.

Nunca debemos confundirlo con una zona de castigo, y debemos ser conscientes de que debe darse un proceso de aprendizaje y positivización para que nuestro perro se sienta cómodo y se convierta en su propia ‘zona segura’. 

Para que sea así es muy importante que sea un proceso divertido, con un aprendizaje desde el juego y respetando los tiempos de cada perro ¡no corráis! 

Y recordad: no es una herramienta de comodidad para nosotros mismos para aparcarlo 10 horas mientras estamos trabajando o encerrarlo cuando se porta mal. El transportín no puede ser una herramienta de castigo porque ladre cuando no estás, o porque muerda cosas, para ese tipo de comportamientos te recomiendo acudir a un profesional.

 

By |2020-09-09T11:25:40+02:00septiembre 9th, 2020|Sin categoría|